jueves, 29 de mayo de 2014

contra el radiador


   
la cantidad de mariposas

pegadas en el radiador no tiene nombre.
vuelan y se quedan ahí
pegadas en la fuerza

que hago al pasar,
como un cuadro de Donatello/Velasquez
deshaciéndose en la trompa del auto,
todo mirado de costado,
a 90 grados, primer plano,
en cámara lenta.

una nube enorme de mariposas verde claro
algo amarillas
que están ahí.
Sin culpa ni gloria.

El problema de los números
es que no tienen referente.
Decir cien mariposas amarillas verde claro

no es decir cuáles.

La mano de un leñador avanza,

su brazo, su cuerpo.
Un músculo usado para algo

y con eso el hacha
que se frena en la madera,
el rosario de intentos
y el músculo y el metal
pasando de lado a lado,


como el David dinamitado.

domingo, 22 de diciembre de 2013

el gato

el que le pega
a la botellita que está allá
gana.

los cigarrillos
apagados con el arroyo
flotan a veces en contramano,
como salmones nicotínicos
extenuados de desovar cáncer
en pulmones aptos.

los gatos salvajes que
corren ratas el la orilla
deben haberle dado nombre,
cuando podían hablar, a este
surco inmenso que riega casillas
que van brotando cada vez más tierra adentro.

gatos bayos, agua baya,
maderas bayas, chapas bayas, pulmones bayos cigarros.

cuatro tiros cada uno,
y ninguno logra
pegarle con la palabra
precisa a esa botellita
que se aleja.

y está allá.
y el que le pega gana

una vuelta,
el mes de frío, dijiste
que preferías eso, antes que cualquier frazada
y nos reíamos entre las mantas
que sogueamos de un patio en el centro.
una era roja, con unos cuadrados en negro y gris
y tenía ya puesto, como un pin, un agujero
de cigarro.

no hay ningún silencio
antes de la palabra
que sirve para hundir a la
botellita verde que está allá.
la palabra estalla
y te rompe los dientes
en sonrisas de carcajada.
y nos rompemos la cara
repitiéndola.

la botellita verde
se pone baya, porque se llena
del agua que trae el arroyo desde todos lados.

siempre es mejor regar
de tarde, porque el frío de la noche
que no llega a ser frío ya
empuja el agua hacia adentro
y las raíces blancas de las casillas
se hunden en el barro que se asoma bajo.

el que le pega
a la botellita verde que está allá
gana el último cigarro, que es lo mismo
que ganar nada.

porque al final,
cuando salimos a
la noche, a ver la luna baya,
nos acuclillamos los dos

y uno termina lo que empieza el otro.

viernes, 1 de noviembre de 2013

web




Parezco sentado acá,
en un soporte de silla mal tapizada
que fue echando raíces de tanto estar quieta.

Padezco acá, como un pez detrás de un vidrio.

Roleo con el Mouse para abajo,
y no hay, nada, lo que se dice ni una mierda,
nada nuevo.
Draggandropeo imágenes
draggandropeo palabras, videos.
Y la puta nada.

Husméo, soy un rata inquieta
con hambre de algo, entre
las paredes.

nihil novum sum facebook.
Lo que se dice ni una mierda.

Tengo, ahora que veo, lo nuevo.
Mis dedos echaron raíces.

miércoles, 10 de julio de 2013

flasharla con el neo-rrealismo

y ahora, cuando laves los
platos con los pedacitos de morrón
que separaste del tuco.

y ahora, cuando separes en porciones
distintas el agua caliente,
una para el té, siempre verde
y con cardamomo; otra
para la bolsa caliente de.

y ahora, cuando tus pies
se refrieguen por la bolsa de
agua caliente de, y sientas
que tu cama es tibia y te ama.

y ahora, cuando pienses
si cerraste la puerta
y  le tiraste la alarma al auto.

pensá, ahora
que ahora, hay otro marto
contando los aUgeros de luz
que entran por  la chapa.

que ahora hay otro marto
encadenando un rosario de puteadas
contra el Dios del Frío Sinfrazadas

que ahora hay otro marto
contando hasta cinco
las gotas que se entierran
de cloro en la Fuente del agua,
fuenteblancaebúernea.

que ahora hay otro marto
trozando menudos
escurridos de caldo,
contando puñados de granos.

sábado, 25 de mayo de 2013

La trata es una garcha









Una tarde sepianaranjada
se van secando las que caen en el patio.
amontonadas por el viento,
empujadas por su dueño.

Una una blancas anaranjadas amarronadas
parecen muertas, cuarenta dibujos ahí en el piso.
El dueño las sopla, las ordena, y apoltrona.

El movimiento, leeeeeeeeeeeeento.
Están vidas.
Las oemos crujir desde adentro.
Están vividas.
En el centro, cada nervadura asotada por el dueño.

El viento las refresca, el patio.
El dueño las cuenta: 38.
Sara y Lola, otra vez, se han escapado.

martes, 15 de enero de 2013

pollo



Se vienen las fiestas
y vengo esgrimiendo este poema
para poder leerlo
al la luna, en una terraza.
Vengo esgrimiendo también un plan
para qué hacer
en esas noches de fiesta
de exceso bacanal.

Se vienen las fiestas
y estoy resolviendo qué
hacer con el tema de la comida.
Para tomar naranjas regadas con ron
y hongos henchidos de vino blanco.

y para comer ya me estoy deshuesando
para rellenarme de algo,
Me vacía tanto el fin de año
pensar en otro año que va a ser tan finado
como los que fueron siendo.
Si me deshueso bien
capaz pueda llenar cada hueco con los restos
de algo que todavía está vedado,
escondido entre la tierra,
si me relleno bien, digo,
quizás pueda ofrecer algo más sustancioso que mi carne,
preparar también alguna guarnición fresca
porque a mi vacío se le suma el calor clavado en medio
de estos meses.

Se vienen las fiestas
y estoy loopeando unos villancicos que hablan de mí
sintetizando los ruidos que fui escuchando
en la bicicleta que está vieja y nueva como el año
y que me lleva de onda a pasear por ahí,
para poder mover
este cuerpo ya sin hueso
voy a necesitar algunas
manos que me sostengan
y me sacudan.y me sacudan.y me sacudan.y me sacudan.