miércoles, 28 de octubre de 2009

Caminás por una vereda
en la que salpican, cuando las pisás,
todas las baldosas.
Y me tocás timbre
con el pantalón verde ensuciado
salpicado porque en esa vereda
está mi casa.
Yo te podo la ropa aguada
con mis dedos de tijera
para que al abrigo del fueguito

tomes té sentada, abriendo
los deditos del pie mientras
te beso la espalda.

domingo, 25 de octubre de 2009

poema de la remera



Mientras me besabas te volaste la cabeza
salpicaste todo
estoy llorando como un nene con la cola paspada.
Querías morir feliz, y fuiste un poco egoísta.
Pero el amor es algo de eso. Yo contento, en el fondo.

Se que estas feliz, y ese era mi plan.

Los policías no entienden mi sonrisa
You make smile
Here there blood


Tal vez les diga que yo te maté.

martes, 20 de octubre de 2009

camino rápido
no se
a dónde
me importa caminar

el medio justifica los fines

lunes, 19 de octubre de 2009

Ya te expliqué que soy una
lombriztopo.
Voy a bajar
a comerme tus raíces
para que puedas volar
y tomar agua
de las nubes.

Voy a comerme tus raíces
para que el viento te suelte
las flores y
perfumes el vuelo.

sábado, 17 de octubre de 2009

Tenemos que vestir a la poesía con
pilcha de entre casa,
sin adornos, sin nada.
Un yoguin viejo, con las rodillas
gastadas, las alpargatas con medias,
un pulóver de cuando íbamos a la escuela.

Pero no con esa ropa deportista
que es más nueva y más cara que cualquier camisa.
Ropa vieja, ropa con manchas de lavandina
o de pintura, ropa con agujeros.
Y si se le ve el culo, que se vea,
todos ya la vimos desnuda.
Y si tiene manchas de polenta
que vengan los pájaros a comérsela.
Y si se escapa el dedo gordo de las medias
no le cortemos la uña, que sea.
Y si no la dejan leer en una conferencia,
no importa, es nuestra.

viernes, 16 de octubre de 2009

Ella escucha los carbones
que se le caen encima, ella
escucha los globos reventar en la marea.


Él mató a un perrito encadenado.
Se cayó, y rebotó ya como un objeto.

Ella mira misiles en circunvalación
mientras hay sombra en las esquinas.
Él vende pollitos de látex y bolsitas
con droga, porque es un idiota.

Ella se desnuda para él, se ríe callada
porque ignora.
Él muy enfermo le dice que está gorda.
Olas aquietadas.
Metió todo el mar adentro de una valija. Cerró la puerta –sin llave- y luego se fue.


Quemé todos mis libros mientras dormías, uno a uno, ordenadamente, por tema y autor, para que cuando despiertes me encuentres a mi, sólo a mi.