jueves, 26 de julio de 2012

el juguete rabioso

La última bala que me queda
en el tambor,
me la voy a guardar
para el médico que me atienda.
En el medio del oído se la
voy a dar si me quiere
salvar.

Encontré tres balas
en el arma:
una para la gente que no cree
otra para la gente que cree que no puede
y la otra me la guardo.

La última vez que toqué
una foto tuve miedo y sueños.

Como las hormigas, lo grande no lo veo
como los perros, la profundidad no la veo
como los tiranosaurios, lo quieto no lo veo.

Un kilo de píxeles para
ver un árbol, una rueda.
un metro cuadrado de píxeles
para ver la tierra o la ruta.

Pixel de ruta, diría el flaco,
tus ojos.

2 comentarios:

  1. Un arma para destrozar la pantalla que separa de la experiencia del mundo. Esta cosa no nos une (ni siquera estas palabras nos comunican); en cambio deberíamos estar ahora reunidos en un bar hablando de Rayuela o acaso de un perro.
    Gran poema. Gran poema.

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    Respuestas
    1. deberíamos, como perros, jugar a la rayuela en la calle.

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