sábado, 4 de marzo de 2017

niuna ninguna



Solemos reconocer la fuerza
la fortaleza
al cristalizarse en un hecho concreto
y violento. En una pelea, una caza, un golpe.

Una pantera vegetariana nos carecería de fuerza.
Una boa vegana nos causaría quizá gracia.
Una araña comiendo hierba atrapada en su tela
no nos generaría el miedo ni la sospecha.

Mujeres bellas y fuertes se han ido.
Mujer bella la que lucha.

Pero, también, belleza hay en la que no.
En la que no pudo.
En la que no llegó. La que tuvo que tragar su
grito, morder sus labios y ver estallar sus propios ojos de dolor.
La fuerza que se impone carece siempre de belleza.
Fatal el día en el que el homo macho pene erectus
trazó de rojo sus dedos en la cara de la hembra, del hijo, de la hija,
del hermano débil, del padre viejito. Fatal el día de puertas cerradas,
de mujeres tendidas.

Pero

La fuerza que impone una lucha, el grito que destapa
las caras con sangra, la venganza de la mujer que logra levantarse
a espaldas de aquel que la despojó
el golpe, los carteles, el grito, el luto que incrimina,
la fuerza de #niunamenos, las uñas clavadas, los dientes con sangre y pelos.

Belleza sería mucho más mejor aún
que eso no. 

Que la mano alzada del hombre aquél que la levantó
ante Ella se hubiese desvanecido en el aire siendo ni siquiera polvo.

Que las lenguas que gritan se vuelvan ríos que los ahoguen.

Que los pitos que pretendan violar se vuelvan ratas voraces que devoren a sus portadores.


Que el entorno que genera
que el entorno que avala
que el entorno que produce
eclosione, se vuelva, se torne nada.

lunes, 14 de noviembre de 2016

casi dodecaedro

Escondida, entre las informes piedras
llenas de la mugre y la peste
de los días que les suceden,
que se suceden en el mundo
porque alguien incansable le dio rosca
y no puede el  mundo este más ya
parar de girar.

Escondida, entre las toscas informes
que tiempo ha dinamitaron
los obreros en la sierra
y que ahora están ahí,
del otro lado de la puerta blanca que da
al lado norte del patio.

Escondida, debajo o detrás
en el fondo hundida,
perdida o escondida.
Escondida allí o allá,
más del lado del portón y menos
del lado del patio del lado oeste.

Escondida ahí,
entre los cuerpos geométricos que vendrían
a formar las piedras, que son figuras geométricas de tres dimensiones
(largo, ancho y alto),
que ocupan un lugar en el espacio
y en consecuencia tienen un volumen.;
y están compuestos por figuras geométricas.

Escondida ahí, entre los poliedros
irregulares, que tan difícilmente podría describir y calificar
en este poema por su cantidad y por su misma irregularidad
escondida ahí,
como muestra de una claridad pasada
yace blanca una cuerpa redonda cuasi esférica
que dejé para encontrar luego.




viernes, 11 de septiembre de 2015

embarazo

Su cuerpo parecía ya una B, o una b o un 6.
Dentro de su cuerpo habitaba un 9.
Estaba preñada. Estaba feliz.

Digo estaba. Porque ahora no lo se.
Es que ella, que era un 6 o una b,
Se transformó ahora en un 9 con bracitos.

La panza comenzó a crecer,
Y fue tan grande de pronto
Que empezó a atraparla, a quitármela.

La sobrepasó primero en masa y volumen,
en peso. Empezó a tener brazos,
y luego piernas. Y ella comenzó a llorar
luego a callar, luego a entender.

Se entregó sin esfuerzo a esa absorción.
Dócil, sutil, indefensa y apenas contenta.
Sin resignación. Contenta.

La otra de pronto tuvo rostro
Y cabeza, y tetas gigantes.
Era inmensa.

Y yo ahora vivo con ella
Y ella me mira, y aun no habla.
Balbucea, con sus 12 meses.
La otra, dentro de la panza me habla
Me dice que me ama.

Y ella, tan grande, me mira.
Quizás me quiera, pero no la entiendo
Es como un bebe gigantesco,
Monstruoso, hermoso.
Mi hija, la otra, y ella.

Cientos de kilos de belleza. 

sábado, 6 de septiembre de 2014

granada

si pudiera desarmar la granada y
armar tu cara con píxeles rojos
y dulces y ácidos
darle forma
a los granos
y armar un cuerpo con tu
exacta forma

cada mordida de
cada jugo de cada grano
cada una de cada una

poner el despertador a las siete todos los días
aunque sea un trabajo de meses
doble turno

tomar el tren
de una punta a la otra
cosechar allá kilos de granada
para traerlas en una bolsa en el hombro
y luego armar
y formándote
así
tus dientes
tu lado derecho, tu izquierdo,
tu atrás y adelante
arriba y abajo.
toda así.

jueves, 29 de mayo de 2014

contra el radiador


   
la cantidad de mariposas

pegadas en el radiador no tiene nombre.
vuelan y se quedan ahí
pegadas en la fuerza

que hago al pasar,
como un cuadro de Donatello/Velasquez
deshaciéndose en la trompa del auto,
todo mirado de costado,
a 90 grados, primer plano,
en cámara lenta.

una nube enorme de mariposas verde claro
algo amarillas
que están ahí.
Sin culpa ni gloria.

El problema de los números
es que no tienen referente.
Decir cien mariposas amarillas verde claro

no es decir cuáles.

La mano de un leñador avanza,

su brazo, su cuerpo.
Un músculo usado para algo

y con eso el hacha
que se frena en la madera,
el rosario de intentos
y el músculo y el metal
pasando de lado a lado,


como el David dinamitado.

domingo, 22 de diciembre de 2013

el gato

el que le pega
a la botellita que está allá
gana.

los cigarrillos
apagados con el arroyo
flotan a veces en contramano,
como salmones nicotínicos
extenuados de desovar cáncer
en pulmones aptos.

los gatos salvajes que
corren ratas el la orilla
deben haberle dado nombre,
cuando podían hablar, a este
surco inmenso que riega casillas
que van brotando cada vez más tierra adentro.

gatos bayos, agua baya,
maderas bayas, chapas bayas, pulmones bayos cigarros.

cuatro tiros cada uno,
y ninguno logra
pegarle con la palabra
precisa a esa botellita
que se aleja.

y está allá.
y el que le pega gana

una vuelta,
el mes de frío, dijiste
que preferías eso, antes que cualquier frazada
y nos reíamos entre las mantas
que sogueamos de un patio en el centro.
una era roja, con unos cuadrados en negro y gris
y tenía ya puesto, como un pin, un agujero
de cigarro.

no hay ningún silencio
antes de la palabra
que sirve para hundir a la
botellita verde que está allá.
la palabra estalla
y te rompe los dientes
en sonrisas de carcajada.
y nos rompemos la cara
repitiéndola.

la botellita verde
se pone baya, porque se llena
del agua que trae el arroyo desde todos lados.

siempre es mejor regar
de tarde, porque el frío de la noche
que no llega a ser frío ya
empuja el agua hacia adentro
y las raíces blancas de las casillas
se hunden en el barro que se asoma bajo.

el que le pega
a la botellita verde que está allá
gana el último cigarro, que es lo mismo
que ganar nada.

porque al final,
cuando salimos a
la noche, a ver la luna baya,
nos acuclillamos los dos

y uno termina lo que empieza el otro.

viernes, 1 de noviembre de 2013

web




Parezco sentado acá,
en un soporte de silla mal tapizada
que fue echando raíces de tanto estar quieta.

Padezco acá, como un pez detrás de un vidrio.

Roleo con el Mouse para abajo,
y no hay, nada, lo que se dice ni una mierda,
nada nuevo.
Draggandropeo imágenes
draggandropeo palabras, videos.
Y la puta nada.

Husméo, soy un rata inquieta
con hambre de algo, entre
las paredes.

nihil novum sum facebook.
Lo que se dice ni una mierda.

Tengo, ahora que veo, lo nuevo.
Mis dedos echaron raíces.